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La empresa después de las elecciones. Columna de Gonzalo Said, Presidente de Generación Empresarial, en diario Pulso

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La principal lectura de los resultados de la primera y segunda vuelta de la elección es que fueron sorpresivos y confirmaron que lo que mueve a la población es el hambre de renovación en las estructuras, liderazgos y estilos políticos. Una demanda que parece trascender a otros ámbitos. ¿Están las empresas a la altura de este desafío?

Chile es un país más cambiante e impredecible de lo que suponíamos. No solo las encuestas fallaron en mostrarnos la forma en que se expresaba ese deseo de cambio, sino que editoriales, columnistas y buena parte de las fuentes con las que las personas de empresa construyen su diagnóstico del contexto, no supieron reflejar la realidad.

Lo anterior es de gran complejidad para las compañías, ya que la comprensión fina de los procesos económicos, sociales y políticos está en la base de la toma de decisiones de largo plazo. Aquí, el rol de los gobiernos corporativos es fundamental, ya que desde este espacio se lideran los procesos de adaptación a contextos cambiantes. Los gobiernos corporativos debieran ser un reflejo, al menos en algún grado, de la diversidad de miradas que tienen lugar en nuestro país. Si bien su deber no es ser representativos de las tendencias políticas imperantes, ya que su rol no es de representación, sí deben ser capaces de leer bien a la ciudadanía, de adaptarse a sus necesidades y cambios y de percibir las oportunidades inherentes al nuevo escenario.

Aquellas organizaciones que comprendan bien su entorno y logren sintonizar con la ciudadanía, no sólo serán más sustentables sino también más rentables, y el rol que tendrán en la sociedad podrá ser más influyente y mejor valorado.   Cuando las empresas hablan un lenguaje diferente al de la gente, se hace difícil el acercamiento, la construcción en común, ponerse en el lugar del otro y avanzar en la consolidación de relaciones de confianza, fundamentales para la legitimidad de las compañías.

La principal lección electoral para las empresas, entonces, debiera ser acoger el desafío de adaptarse y abrirse a una sociedad dinámica y en evolución constante. Y como todo gran desafío, debe partir por los gobiernos corporativos, a través de la incorporación de nuevas miradas, nuevas perspectivas y nuevas capacidades.

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