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La tarea de los gremios: que las palabras se vuelvan acción. Columna de Paula Valenzuela en el Diario Financiero

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En pleno período de renovación de liderazgos en los gremios empresariales, una discusión que ha tomado fuerza en torno a los actuales desafíos ha sido la importancia de la recuperación de las confianzas y la reconstrucción de legitimidad. El nuevo presidente de la CPC, Alfredo Moreno, ha marcado la pauta poniendo especial énfasis en estos temas. Su apuesta es que el principal trabajo en pos de ese objetivo se dé dentro de las empresas, combatiendo las faltas de ética y también de control interno.

 La última encuesta que realizamos en Generación Empresarial a más de 120 empresarios, directores y altos ejecutivos de grandes empresas, parece reafirmar lo anterior. La tarea más demandada a los gremios empresariales en este año electoral, junto con elaborar propuestas a las candidaturas presidenciales, es la de fortalecer las prácticas internas y el compromiso con la probidad y la transparencia. Todo indica que existe convicción en la alta dirección acerca de que el camino hacia esta nueva etapa de revalidación tiene como fundamento el hacer mejor las cosas puertas adentro. Y en esta tarea, los gremios cumplen un rol fundamental.

 En la pregunta sobre qué tipo de esfuerzos podrían realizar los gremios en orden a elevar los estándares éticos, lo más mencionado fue la sensibilización a empresarios sobre la relevancia del actuar íntegro y las mejores prácticas, seguido de la facilitación del intercambio de aprendizajes entre las empresas y de la preocupación por la existencia de mecanismos que eviten fraudes y corrupción, junto con la oferta de alternativas de capacitación en temas de libre competencia, prevención de la corrupción, entre otros.

 Estas son señales positivas, que dan cuenta de la creciente importancia que otorgan las personas de empresa a estos temas y reflejan una mayor consciencia de que cuando una compañía comete errores y cae, de una forma u otra, son todas las que pagan los costos. La confianza y la licencia social para operar son sistémicas, no individuales, y para su recuperación y fortalecimiento es necesario construir respuestas también mancomunadas.

 Tal como ha afirmado Alfredo Moreno, la etapa de las meras explicaciones ante las fallas éticas empresariales, ha quedado atrás. Las confianzas sólo se recobrarán cuando la sociedad vea que de las palabras, las empresas han pasado a la acción.

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